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Aquí no solo andaremos por la tierra, sino que lo haremos también por las páginas del mayor y más universal mito que ha producido la literatura: El Quijote. La ficción se superpone a la realidad hasta anularla y los caminos de La Mancha se tornan caminos de novela, caminos en los que El Quijote convierte ventas en castillos y molinos en gigantes. Comenzamos nuestra ruta en Pedro Muñoz, importante villa manchega inmortalizada en la obra cervantina y donde destaca su iglesia parroquial y algunas mansiones solariegas de arquitectura típicamente manchega como la Casa de la Paca. En pedro Muñoz se ubica uno de los complejos lagunares de mayor belleza y valor ecológico de la península ibérica, que ofrece condiciones ideales para la observación de las aves acuáticas. Abandonamos el humedal pedroteño para dirigirnos hacia Tomelloso, municipio cuya actividad gira principalmente en torno al vino. En el centro de su núcleo urbano se encuentra la Posada de los Portales, edificio de la segunda mitad del siglo XVII, con interesantes galerías de balaustres, conserva la estructura de venta manchega y es en la actualidad un importante centro cultural. En Tomelloso se encuentra el museo dedicado a Antonio López y su obra pictórica. Desde Tomelloso nos dirigimos a la vecina Argamasilla de Alba, típico pueblo manchego, rico enclave arqueológico del que proceden numerosos restos romanos y visigodos. Aquí, en la “cueva de Medrano” parece ser que Cervantes, estando cautivo, comenzó a escribir El Quijote. En las proximidades de su castillo-santuario de Peñarroya, fortaleza de origen musulmán, comienza el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Este conjunto de lagunas se extiende a lo largo de 25 Km. Cerca de la laguna de San Pedro se encuentra la famosa Cueva de Montesinos” inmortalizada en el Quijote y los restos del castillo de Rochafrida. Tomaremos a continuación dirección a Ossa de Montiel para desviarnos a la izquierda en dirección a Villarobledo y dirigirnos, pasando por Socuéllamos, hacia Mota del Cuervo, importante villa de gran influencia comarcal, con un notable grupo de siete molinos de viento. Estos molinos, junto con los de Campo de Criptana y Consuegra, dan la imagen típica de la Mancha de Don Quijote. Aquí podemos disfrutar de su magnífico conjunto urbano y de un buen número de edificios de singular interés. Es tradicional en Mota del Cuervo la fabricación artesana de cántaros y otros utensilios de alfarería, oficio aquí practicado por las mujeres conocidas como “cantareras”. Nos dirigimos ahora hacia Quintanar de la Orden, municipio toledano en el que Felipe II encargó la redacción de la "Relación de las Cosas de Quintanar". Cabecera de comarca, ha sufrido una gran transformación urbana. De interés es su iglesia parroquial de Santiago, del siglo XV, y la casa palacio denominada “Casa de la Piedra” con una magnífica portada. En la afueras de la población se encuentran el rollo gótico y la ermita de la Virgen de la Piedad. Llegamos ahora a El Toboso, patria chica de Dulcinea y donde tiene su casa natal Aldonza Lorenzo. Alberga entre sus calles y plazas numerosos monumentos de interés histórico, además de varios rincones llenos de encanto con su tradicional edificación de mampostería y el blanco encalado de sus paredes. La Casa de Dulcinea, además de su valor literario, es una casa de labor típicamente manchega fielmente restaurada de planta rectangular y dos alturas, con una tercera en la parte central a modo de torreón. Tiene una portada señorial con dos escudos y su interior está dedicado a museo. Nos dirigimos a Campo de Criptana, imagen típica de La Mancha, presidido su paisaje por los famosos molinos que confundiera Don Quijote con gigantes. Sin duda, el mayor atractivo de Criptana son sus molinos, situados en la Sierra de la Paz; en la actualidad se conservan 10 de los 32 que tuvo en otras épocas. Tres de ellos han sido declarados monumentos: el Burleta data de 1555, tiene 6 metros de diámetro y 12 ventanillos orientados según los 12 aires; el Infante es de 1500 y presenta algunos deterioros en su estructura; el Sardinero es el que presenta mejor estado de conservación. Los otros siete molinos fueron construidos a partir de 1900: el Culebro alberga el museo de Sara Montiel, la Quimera el museo de Labranza y el Pilón el museo del Vino. Al pie de la Sierra de la Paz existe una “zona de respeto” que pretende conservar un ámbito de casas populares manchegas encaladas y estrechas calles con escalinatas. Una de estas casas es la “Casa de los tres Cielos”, típica vivienda cueva que se encuentra en la Cuesta de la Virgen.
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